¿Qué conoces del cine chino? Más allá de sus excelentes películas de artes marciales y de las grandes superproducciones, aquí van algunas propuestas rompedoras de los últimos tiempos que deseamos ver estrenadas en la pantalla grande.

China es una superpotencia industrial y económica, y también en el campo del cine. Pero además de sus grandes producciones de los últimos tiempos, que han viajado por medio mundo (Adiós a mi concubina de Chen Kaige, Tigre y dragón de Ang Lee, La casa de las dagas voladoras de Zhang Yimou, El acantilado rojo de John Woo o Ciudad de vida y muerte de Lu Chuan), China también atesora un cine independiente brillante y talentoso, con una identidad propia y única. Menos recursos económicos no quiere decir historias menos apasionantes, en absoluto, y películas recientes lo muestran. Ojalá este cine saliera de las filmotecas y se colara en las grandes pantallas: el espectador lo agradecería.

Lejos de las propuestas más rupturistas de directores como Jia Zhangke, que con su Still life (Naturaleza muerta en la traducción española) había mostrado la parte más lírica y dolorosa de los desplazados por la construcción de la Presa de las Tres Gargantas, emergen nombres como los de Wong Kar Wai, Johnie To, Andrew Lau y el singular Diao Yinan, cuya reciente Black Coal, Thin Ice se alzó con el Oso de Oro en la Berlinale del del 2014.

Intentar descubrir ahora al hongkones Wong Kar Wai sería una estupidez, porque algunas de sus películas han tenido un gran éxito, como In the mood for love o 2046, e incluso ha rodado en Estados Unidos (My blueberry Nights), pero no hay que olvidar que lleva más de dos décadas haciendo películas independientes cargadas de una atmósfera propia, propiciada por el excelente trabajo del director de fotografía Christopher Doyle. De su etapa de los noventa destacan sobre todo Happy Together, la historia de amor de dos hongkoneses que malviven en cuartos diminutos de un Buenos Aires espectral, y Chunking Express, dos relatos sobre personajes que se entrecruzan en la ciudad de Hong Kong y que, como mandan las leyes de la pasión, están condenados a amarse y separarse. Después, con su aclamada In the mood for love, Wong Kar Wai subió de tono la estilización de su cine y mostró la belleza de un pasado que se extingue lentamente. Puro artificio técnico, cercana a la poesía y a la música de cámara, In the mood for love es una pieza de arte, que no se ve sino que se admira fotograma a fotograma.

Otro director de Hong Kong es Johnie To, quien tiene una extensa filmografía (más de cuarenta títulos) consagrado al cine de género, desde películas de artes marciales al terror, pasando por policiacas. Es sobre todo en este género, en el que destacan sus dos películas más conocidas: Breaking News, una trama de ladrones y policias contada a través de los ojos de una cadena de televisión; y su obra maestra, Election, una disputa entre familias de la mafia hongkonesa por elegir a su nuevo líder convertido en un relato durísimo y trepidante sobre el poder y la violencia.

Otra película que consiguió distribución internacional fue Internal Affairs (2002), dirigida por Andrew Lau y Alan Mak, y conocida sobre todo por el remake rodado por Martin Scorsese en el 2006. Por supuesto el original, que incide con mayor habilidad en el submundo del hampa, es superior a la copia norteamericana.

Finalmente, y dentro de esta playlist aleatoria de los títulos más sonados de los últimos años, no podía faltar Diao Yinan, un director singular y fascinado con las historias oscuras, y cuyo premio por su última película en la Berlinale de 2014 le ha dado notoriedad. Black Coal, Thin Ice es una pequeña genialidad, una investigación policial ambientada en una ciudad del norte de China: suburbios, bloques megalíticos de apartamentos y rostros curtidos por el trabajo y el frío despiadado. La película tiene una puesta en escena tan naturalista que parece un documento sobre el anonimato, sobre todas esas vidas que no reflejan las cifras macroeconómicas ni las superproducciones. No se la pierdan: dentro se respira el carbón y el hielo de su título.

*Artículo publicado originalmente en la web Perroverde.