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–Las candidaturas ciudadanas de unidad popular como Ahora Madrid y Barcelona en comú han hecho una campaña fantástica, atrevida y enfocada en las personas. Las primarias que auparon a Colau y Carmena acertaron, y no solo porque eran unas candidatas estupendas, sino porque, ¿hubiera ganado Ahora Madrid si su cabeza de lista hubiera sido Nacho Murgui, el segundo del equipo y acaso una figura demasiado atrevida para algunos votantes? Ese es el arte de ganar elecciones.
–Un buen político no tiene por qué ser un buen candidato electoral, es decir, quizá no logre la empatía y el voto de la gente por mucha experiencia que atesore. Por el contrario, candidaturas como la de Manuela Carmena, que en poco más de un mes ha conseguido medio millón de votos en Madrid, son de órdago, y demuestran lo contrario: los líderes carismáticos tienden a arrasar, aun sin experiencia política (o precisamente por eso, ¿verdad, Pablo Iglesias?). Esperemos que este sea el principio del fin de tantos candidatos grises, sosos y nulos cuya única baza era que el elector no tenía dónde escoger.
–Las candidaturas de Podemos y las de unidad popular en distintos municipios, sobre todo, han gestionado como nadie el activismo y la movilización social. Han hecho una campaña de redes sociales, en todos los sentidos, y por eso no creo que sea falaz decir que son herederos del 15M por su sensibilidad ante la ciudadanía, por las formas nuevas de convocarla, por hacer suya la ilusión del cambio. Los viejos partidos palidecen, incapaces de movilizar a sus bases sociales. Quizá porque solo tienen votantes, pero no simpatizantes activos.
–Si Podemos apoya al PSOE, se arriesga a cambiar su discurso contra “la casta”, y el PSOE, tildado de débil o de socios de los extremistas por parte de la derechona; si no pactan, corren el riesgo de que políticas más agresivas y conservadoras gobiernen. Por su parte, si el PSOE apoya a Podemos, tendrá que revertir los apelativos de bolivarianos y “extrema izquierda”, la letra gorda usada entre otros por Felipe González. Si no apoya a Ahora Madrid, por ejemplo, gobierna Espe, y eso, simplemente, nadie lo quiere. Tal vez ni siquiera la dirección del PP.
IU no ha quedado tan desaparecida como se piensa. Ahora Madrid tiene algunos de sus exmiembros más destacados, que fueron expulsados por un aparato que los ignora. Que Raquel López, la candidata de IU al Ayuntamiento de Madrid, llamara “miserable” a Alberto Garzón deja claro el desencuentro entre muchas comitivas federales (anquilosadas) y la nueva dirección de IU, que ha apoyado expresamente partidos de unidad popular. Cayo Lara, en cambio, en sus declaraciones de ayer tras la derrota demostró que no se entera: le echó la culpa a la espiral de silencio de los medios tradicionales y no a su incapacidad de concitar mayor apoyo social y movilización de sus votantes. Por el camino, y qué pena, se quedan miles de votos que podrían haber ayudado a construir políticas de unidad popular en numerosas comunidades.
–Por más que se diga lo contrario, el triunfo de Ahora Madrid y el de Barcelona en Comú no es obra de Podemos, o sobre todo no de Podemos. Que no se nos olvide que la plataforma Ganemos Madrid echó a andar sin su apoyo mucho antes, y  Ahora Madrid, creada ex profeso para estas elecciones municipales, creyó desde el principio en estrategias de democracia deliberativa y de participación política. En cambio, el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid (arropado anoche por Pablo Iglesias), sin ir más lejos, ni siquiera salió de unas primarias. Quizá si hubiera ilusionado más, si hubiera movilizado las olas ciudadanas de Manuela Carmena, estaríamos hablando de la posibilidad de una Comunidad de Madrid gobernada por la izquierda.
–El PP ha perdido las elecciones, por más que se empeñe en usar la plataforma de TVE para sus intereses partidistas y haga una lectura de los datos en clave electoralista y bipartidista. Una vergüenza que los medios de información públicos estén todavía así.
–Empieza una etapa decisiva, en la que si se consigue el viraje del PSOE hacia la izquierda y la agenda de temas sociales, el PP podría ser barrido en las próximas elecciones generales. Pero, cuidado, estos también aprenden rápido e intoxicarán el debate político todo lo posible hasta noviembre. De la inteligencia y la prudencia de las nuevas alianzas políticas y de la honestidad y resistencia de los nuevos medios (incluido Facebook) dependerá que el discurso del PP no se haga más maniqueo y apocalíptico de lo que ya lo es. Y no les ha ido tan mal, porque la estrategia del miedo funciona más de lo que debería.

Necesitamos relatos que miren más allá de la boca del lobo. Y ayer se demostró que mucha gente los quiere. Y necesita hacerlos reales.

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