Odio a Juan Cruz, ese periodista de El País al que le dan entrevistas y reportajes de interés para terminar de estropearlos y convertirlos en una papilla sentimentaloide. El último ejemplo ha sido el reportaje sobre Vargas Llosa de este pasado domingo de El País Semanal. Periodismo de pastelitos, de encuentros sentimentales, de relaciones familiares… pasadas por la mirada rosa y simplona del que no tiene nada que decir y lo adorna sin cesar. Me resisto a creer que este es el periodismo demandado por los lectores de El País.Tiene gracia que, en una serie que firmó sobre directores de periódicos de todo el mundo, Juan Cruz subrayara en cada entrevista que los blogs no podrían nunca poseer el rigor informativo y veraz de la prensa. ¡Pero si es él el que primero al que no le importa la información ni el rigor y prefiere la literatura facilona del retrato del personaje! Así que, ¿por qué demonios tiene ese espacio, esa presencia y tal poder en El País? Supongo que porque los favores se pagan, y él está en nómina desde hace mucho tiempo. Segundo,  la prosa de Juan Cruz ha acabado siendo un perfecto reflejo de su periódico: tan vacua como adornada, tan pretenciosa como banal.

 

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