Se ha editado hace unos meses en la editorial 12bis la edición completa de Los compañeros del crepúsculo, de Francois Bourgeon, que se publicó hace años en tres tomos en Norma Editorial, en la  colección Cimoc Extra Color.

Es una suerte y un lujo poder acceder a esta obra maestra, en un estupendo formato y en una impresión tan cuidada. Me pregunto por qué resulta tan difícil encontrar esta calidad en la edición de muchos cómics, excepto aquéllos que tienen aseguradas sus ventas, como se está haciendo con las obras completas de Frank Miller.A quienes no conozcan esta obra de Bourgeon, que está a la altura de su clásico Los pasajeros del viento, les diría que es la puesta en escena del imaginario medieval, tanto el fantástico como el histórico, con el pretexto de seguir los pasos de un grupo de personajes insólitos y fascinantes: un caballero que va al encuentro de la Muerte; un paje sin valor ni coraje; y una muchacha atrevida y descarada, con dotes para la magia.

Con un dibujo impecable, detallista, virtuoso, Bourgeon repasa numerosas constantes de la literatura popular nacida en el Medievo, y lo hace con habilidad, imponiéndose retos narrativos y visuales. No es un dibujante que hace guiones para su lucimiento, sino un creador total.

Conozco pocos cómics donde el medio llegue a tal nivel de expresividad y de ejecución como en la última parte de esta obra titulada El último canto de los Malaterre.