Cogí en el videoclub la semana pasada En tierra hostil, la película que ganó seis Óscars en la última  edición de los Premios de la Academia.

Aunque tiene varias concesiones al sentimiento patriótico, es impresionante el realismo y la crudeza que transmite la película. Que nadie busque aquí una película de acción. Habla más de la locura y del vacío; el enemigo es secundario, casi invisible, una metáfora más de la deshumanización del Otro.

Sin duda, lo mejor de la cinta es la puesta en escena, cercana al documental, sucia, lejos (al fin) de los clichés narrativos de tantas películas comerciales. Me recuerda a la mejor serie sobre la guerra de Irak que he visto, Generation Kill, producida por Simon y Burns, los creadores de The Wire.

Queda por discutir entonces cómo el periodismo está encontrando un espacio dentro de las series de televisión y las está salvando de la larga lista de convenciones en que incurrían. Quizá sea ese el destino natural del periodismo: integrarse como un nuevo género dentro de la literatura.

Dejémoslo para otra entrada.