Entre actuación y actuación de la obra La Revelación, que está de gira por toda España, y recién publicado un libro con el texto completo por la editorial Barataria, Leo Bassi habla a DIAGONAL de sus tensas relaciones con los medios y los políticos, esa extraña pareja indivisible.

[Versión completa de la entrevista publicada en el nº53 de DIAGONAL]

No hay bufón sin acción
“No tengo miedo a los poderosos. Tengo un optimismo, una fuerza interior que me hace indestructible. Quizá por eso soy payaso. Lo digo sin matices. Sí, me puedo morir de un infarto de corazón, me puede atropellar un coche, me pueden pegar un tiro. Pero al nivel de mis esperanzas, de mis fuerzas físicas, soy incombustible.”—afirma Leo Bassi, actor y director teatral, activista político e informativo, que sufrió el año pasado un intento de atentado por su obra La Revelación. Este proyecto, que está representando por toda España, ataca los dogmas de los fundamentalismos religiosos, vengan de donde vengan, y defiende el laicismo de la Ilustración, vital para una sociedad libre. “Yo puedo vivir perfectamente sin los partidos de izquierdas, pero no sin una sociedad laica. Y la verdad es que la izquierda tradicional está haciendo tan mal su trabajo que hasta el laicismo se está hundiendo. Creo que hay que repensar la Ilustración, y el hito social y cultural que supuso en la Historia”.
Los últimos trabajos de Leo Bassi están marcados por esa mirada laica, que lo ha llevado en los últimos años a comprometerse cada vez más en su faceta de activista político e informativo. Es el caso de La Revelación, o del Bassi-Bus, un proyecto de “turismo-político, como él mismo lo definía, con el que quería llevar a los espectadores “a ver con sus propios ojos el corazón de los escándalos inmobiliarios y las aberraciones históricas que aún quedan pendientes”. Esta politización de su trabajo le hizo alejarse de los medios covencionales “que sólo querían un bufón inofensivo”, y comenzar una labor mucho más activista, colaborando desinteresadamente con numerosos movimientos sociales. Bassi pone el ejemplo de las manifestaciones impulsadas por asambleas plurales y horizontales como V de Vivienda, que consiguen aglutinar a miles de personas y colectivos sin el apoyo de los medios tradicionales ni de los partidos políticos. “Si los medios alternativos quieren conseguir más difusión tienen que estar en la calle, en contacto con la realidad”, insiste.
Las razones para comprometerse las tiene muy claras. “En primer lugar, porque tengo miedo de ese fundamentalismo político, económico y mediático que se está arraigando. Por otra parte, creo que todas las generaciones, llegadas a una cierta edad, tienen una responsabilidad con la juventud. Quiero entrar en acción, quiero trabajar con iniciativas políticas de los jóvenes e intentar llevar mi experiencia. Para mí es parte de mi deber como ciudadano y como ser humano.” También porque, dice, “Me siento joven, y creo que estoy aprendiendo y creciendo políticamente”.
Think-tanks, mentiras nobles y periodistas que no mueven el culo
Su activismo político es también una respuesta a la ola de conservadurismo que vive Estados Unidos y que se está intentando difundir a todos los partidos. “Quieren convertir la religión en un arma de combate, en un motivo para el enfrentamiento entre pueblos.” Bassi muestra durante toda la entrevista una inmensa preocupación por el poder que están acumulando los neocons, políticos neoconservadores que mantienen vínculos con lobbys empresariales de gran poder. De hecho, el principio de la charla, que mantuvimos en un café de Lavapiés, giró sobre este tema: relaciones entre grandes empresas, tramas globales para conseguir el poder, proyectos para dirigir y manipular la opinión pública desde las instituciones más poderosas. Aparece en la conversación el poder de los think-tanks, institutos de estudios avanzados como la FAES o el American Enterprise Institute, encargados de lanzar campañas informativas o desinformativas con el fin de dirigir la opinión pública hacia sus propios intereses. “Fíjate, por ejemplo, en el lugar que ocupa José María Aznar en la empresa NewsCorp, propiedad del magnate Rupert Murdoch, uno de los empresarios mediáticos más poderoso del mundo”, el dueño de empresas como la cadena de televisión por cable SkyNews, el periódico The Times o el australiano The Herald Sun. “El fundamentalismo religioso, además, de organizaciones como el OPUS DEI no deja de crecer en ciertos partidos políticos y empresas”, afirma. Ante la pregunta sobre si estos “proyectos globales de poder” no le parecen también teorías de la conspiración, Leo Bassi reacciona con contundencia: “No, de ninguna forma. Fíjate en las teorías de “la mentira noble” de Leo Strauss y otros pensadores neocons”, según la cual la manipulación y la mentira de las élites son justificables como herramientas para gobernar. Dentro de esas tramas sostenidas en simulacros y en realidades ficticias, pueden irrumpir cortes que derrumban todo el edificio, y que desvelan la mentira, como el 11-M. “¿Y si el 11-M no lo esperaban? No esperaban que el fanatismo de un puñado de locos pudiera hacer lo que hizo”. Ahí es donde vuelven a entrar en juego las campañas de desinformación que muchos medios han impulsado para sostener argumentos insostenibles de algunos partidos políticos, como ha demostrado Leo Bassi en su investigación sobre los artículos que escribió Gordon Thomas para el periódico EL MUNDO (Véase el último apartado).
Ante este panorama desolador, Bassi dice que encima “los jóvenes periodistas no mueven el culo. El adversario es cien mil veces más fuerte que nosotros. Hay que hacer periodismo de calle y mirar a los ojos a los poderosos, para conocer la realidad de la que estamos escribiendo”. Cuando el entrevistador le pregunta por el papel fundamental que están jugando los medios españoles como actores en el debate político, insiste en que al final “es un problema de personas y de materia humana. Los jóvenes tienen que arriesgar más, incluso físicamente, sin miedo”. Bassi cuenta el caso de una crítica demoledora que apareció en el periódico LA RAZÓN contra La Revelación; cuando Bassi encontró al periodista y le pidió explicaciones, éste dijo que no había sido culpa suya, que su artículo se había reescrito y manipulado sin su consentimiento, pero, claro, él no podía hacer nada, porque tenía que mantener el trabajo para pagar la hipoteca y bla,bla, bla. “Y así estamos. Si los periodistas no tienen cojones para dimitir, la prensa no mostrará nunca otras verdades. Estamos en una nueva dictadura del pensamiento, que utiliza otras formas de presión, como la amenaza de despido o la atadura de la hipoteca. Y, la verdad, si no arriesgamos, no conseguimos nada.” Entonces, ¿qué papel pueden jugar los medios de información alternativos, como Internet? “Creo que fundamental. El nuevo laicismo se expande gracias a una opinión pública que usa medios como Internet, y programas como Youtube o Menéame, mediante el cual mi artículo sobre Gordon Thomas se difundió masivamente. Y quién sabe cómo afectará dentro de tres o cuatro años el potencial de Youtube a la televisión tradicional.”
En busca de la izquierda perdida
Por último, Bassi reivindica la función defensora del laicismo que debe tener la izquierda, o una nueva izquierda, “que hiciera una reflexión más profunda sobre la sociedad de su tiempo y sus nuevas necesidades. ¿Cuáles son los deseos de la gente? ¿Qué es ahora el pueblo? ¿Cuál es el nuevo laicismo?. Grupos institucionalizados como IU dicen cosas interesantes, pero han dejado de estar en contacto con la realidad. Y luego está la nebulosa del PSOE, que va desde Bono, que es más de derechas que alguna gente del PP, hasta Pedro Zerolo”. ¿Cuál es entonces el papel que debería jugar la izquierda? “Para mí, la gran idea que subyace a la izquierda es la libertad. Contra el conservadurismo, yo diría que quiero vivir en un mundo que se arriesga, que se atreve a plantear nuevas ideas, incluso si son erróneas, en vez de quedarse anclado en dogmas del pasado. Toma el ejemplo de la ley de los matrimonios gays; esto es lo que significa ir en el sentido del verdadero laicismo”.
Quizá el mayor problema sea que la izquierda no actúa con fuerza. “Zapatero, por ejemplo, tendría que haber hecho un discurso antes de haber liberado a De Juana Chaos. Tendría que haber explicado a la gente los motivos y así haberse adelantado a la oposición. Es necesario que el gobernante hable en primera persona. Y no me refiero a que actúe como un dictador, digo que tendría que haber explicado su política con su propio cuerpo. Es el hombre de espectáculo quien te dice esto. Yo sé cómo funciona el público, y necesita puntos de apoyo, necesita una persona en la que tener confianza, necesita delegar el poder en alguien que sea capaz de mantenerlo. Que tenga la sensualidad física para mantener ese poder”.

Leo Bassi  y el caso Gordon Thomas

Conocer las campañas de desinformación que llevaron a la guerra de Irak (impulsadas por la CIA y por grupos económicos favorables a la guerra, como ha denunciado el periódico The New York Times) impulsó a Bassi a investigar y escribir varios artículos en su web www.leobassi.com sobre las colaboraciones que hizo  Gordon Thomas para el periódico EL MUNDO. Gordon Thomas, famoso por sus libros sobre espionaje y sus colaboraciones como guionista de cine de Hollywood, publicó en EL MUNDO varios artículos en los que hablaba de las posibles conexiones entre ETA y Al-Quaeda, uno de los cuales se publicó el 14 de marzo de 2004, el día de las últimas elecciones generales. Bassi ha demostrado, “mediante una búsqueda en Internet, lo que cualquiera puede hacer durante un par de horas en lugar de ver un partido de fútbol o ver una peli”, que la única fuente informativa que utiliza Gordon Thomas, un tal Stephan Smyrek, ha sido usada únicamente por Gordon Thomas. Es decir, que la noticia de Gordon Thomas, una presunta exclusiva, no se publicó en ningún otro medio nacional ni internacional ni dio origen a noticias que la citaran. “¿De dónde procedían entonces esos datos? ¿Se los inventó totalmente Gordon Thomas o algún político o una agencia interesada se los filtró para intoxicar a la opinión pública? Aún estoy investigando”.  Sin embargo, el artículo escrito por Gordon Thomas ha sido tomado como fuente verídica por distintos periodistas, por la diputada del PP Alicia de Castro en una ronda de preguntas al Ministerio de Interior o por varios abogados de víctimas del 11-M contra los acusados en el juicio del 11-M. Como escribe Bassi en su artículo, “quiero demostrar las consecuencias que puede producir en la sociedad la ausencia de escrúpulos profesionales en el periodismo”. Bassi sigue el rastreo del trabajo de Gordon Thomas, y quiere viajar a Irlanda para verlo, “mirarlo a los ojos y ver cómo reacciona”. Mientras tanto, Bassi está valorando con un abogado presentar una demanda a EL MUNDO por estafa. “He comprado un periódico por un euro creyendo que compraba información verdadera y me han vendido un cuento para niños. Pedro J. y compañía usaron el artículo para sus propios fines, sin haber antes investigado el rigor ni la veracidad de las fuentes que utiliza Gordon Thomas” Después de todo, Bassi se mete en todos estos berenjenales “porque me divierte mucho, es mi manera de vivir. Y dos, por orgullo. No me gusta cuando me mean, cuando me mienten, cuando me estafan. No necesito que una élite de impresentables tomen el control del país donde yo vivo, y tomarse el derecho de guiar mi vida sin consultarme”.