Rápido, hay que comprarlo: que se acaba, que es el gadget más in y cool, que hay que estar a la última. El anuncio esta semana del próximo lanzamiento del Iphone, de la empresa Apple, viene a sumarse a una selecta lista de productos tecnológicos (el Ipod, el PSP, el PS3, la Wii, la XBOX) que compiten ferozmente por abrirse paso en el saturado mercado de las nuevas tecnologías. En dicha batalla comercial y publicitaria han encontrado un aliado de peso incalculable: los medios de comunicación de masas.

No basta sólo con la producción barata y eficiente, no basta con la fabricación a “bajo coste”, como marca la manufactura a gran escala. En lo que se refiere a ciertos gadgets tecnológicos, es tan prioritario o más que optimizar los costes de producción, hacer un excelente merchandising, vender una imagen de extrema calidad asociada al producto y, si es posible, enviar el mensaje de que dicho producto tecnológico  convierte a su comprador  en un hombre fashionable, puesto al día, rabiosamente moderno. En el mundo de los gadgets tecnológicos, el diseño marca una notable diferencia frente a los competidores (no en vano, el diseñador del Ipod fue nombrado Sir por la Reina de Inglaterra, ¿no?), y en algunos casos parece haberse vuelto el motivo principal que inclina la balanza hacia la compra de un producto u otro. De otra forma no puedo entender la sorpresa ante el Iphone, cuya principal innovación es la pantalla táctil y la memoria de 4GB; el teléfono y el acceso a Internet se le presuponen. Ahora, será por el diseño o por el excelente marketing de Apple (no hay que desdeñar el rentable efecto Ipod como nueva marca de la casa), el hecho es que las acciones de Apple subieron un 8% en cuanto se conoció la noticia del Iphone, mientras que las acciones de fabricantes de móviles (Nokia, Samsung, LG) bajaron.

Aunque reconozco que los caminos de la especulación bursátil son inescrutables, no deja de sorprenderme que un producto cuya baza principal es el diseño haga subir tanto las acciones de su empresa, cuando el lanzamiento del Iphone no se espera hasta junio en Estados Unidos y hasta finales de año en Europa. Y, sin embargo, la cobertura mediática que ha recibido la noticia ha sido tremenda: portadas de varios periódicos, minutos de oro en los telediarios, cientos de páginas web en Internet comentando la noticia (y ésta se incluye).

Está claro que la promoción y la publicidad no han sido esta vez las lanzaderas del producto. Igual que pasó con el Ipod, el marketing espectacular que le han concedido los medios de comunicación parece asegurar el éxito del futuro Iphone o, cuando menos, todas las condiciones mediáticas para obtenerlo.

La explicación a dicho mecanismo, a este interés desmedido de los medios por ciertos fetiches tecnológicos (recordemos las noticias sobre el lanzamiento del Wii) creo que hay que buscarlo en la fascinación que sienten los medios por todo lo que rezume modernidad y futuro. A diferencia de otros productos que necesitan la cobertura mediática para alcanzar una promoción efectiva (el cine, por ejemplo), ciertos gadgets tecnológicos son imanes que atraen a los medios y a las audiencias, como si fueran marcas de una generación perdida entre la globalización y las autopistas de la información. De hecho, la última novela de Douglas Coupland, el autor de Generación X, se titulaba Jpod, en un intento por caracterizar los nuevos signos de identidad de la última generación norteamericana.

Veremos si el Iphone tiene el éxito que auguran; lo que está claro es que tendrá de lado al pregonero de los medios para facilitárselo.

 

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